Un poco de historia

BREVE HISTORIA DE LA HOAC DE CANARIAS

 

1.- PREÁMBULO

 

En la década de los sesenta, el movimiento obrero en Canarias se sitúa en torno a los puertos, el transporte, el metal, la construcción y la aparcería, no existiendo otro sindicato legal que el vertical, por lo que las movilizaciones se realizaban en torno a reivindicaciones concretas apoyadas por abogados laboralistas.

 

En la diócesis de Canarias, las capas trabajadoras contaron con un cierto apoyo del entonces obispo Antonio Pildain, quien alentó el acompañamiento de los curas obreros, enviándolos a zonas conflictivas como el puerto o el sur.

 

En tal ámbito, fue cuando Jose Suárez entra en contacto con la HOAC de Tenerife, quien contó con la animación del entonces consiliario Elías Yanes (ex presidente de la Conferencia Episcopal Española).

 

2.- NACIMIENTO

 

Veinte años después de su fundación en Madrid y de la mano de José Suárez comenzó en Gran Canaria la HOAC con el apoyo de militantes hoacistas de Tenerife. Se inician los contactos con trabajadores de la empresa CINSA de Melenara, del muelle capitalino, pequeñas empresas del metal y la aparcería del sur, creándose los primeros equipos.

 

A la colaboración de Tenerife se le añadiría a final de los años 60 la presencia de la HOAC de Madrid, que anima diversos cursillos impartidos por algunos de sus militantes. Cuando llegan los 70 Gran Canaria con una especial formación, tiene peso como movimiento obrero, vinculado a los sectores más conflictivos. El apoyo de curas obreros y la disponibilidad de los colegios de monjas posibilitaron su florecimiento.

 

Como en el Estado, unida a la HOAC se impulsó la Editorial ZYX, se creó en Las Palmas una delegación. A pesar de la conflictividad que se originó en la Península con motivo del papel de la cultura, Gran Canaria no siguió el empuje de esta tensión y ZYX y HOAC formaban una misma cosa.

 

Sobre 1972 además de iniciarse equipos en El Doctoral, Casa Pastores, Vecindario y Castillo del Romeral, militantes de la HOAC promueve pequeños sindicatos de base, que convergieron en USO y la Federación Socialista Autogestionaria de Asociaciones de Vecinos (FESAC). Esta última agrupación desembocó posteriormente en Asamblea de Vecinos y Asamblea Canaria Nacionalista.

 

Las diferencias con la HOAC General comenzaron y la muestra de las discrepancias ocasiona la división entre la Editorial ZYX y la HOAC General. Las relaciones entre Tenerife y Gran Canaria se enfrían, pero la HOAC se extiende a Lanzarote existiendo equipos en los municipios de San Bartalomé y Yaiza.

 

Las diferencias con Madrid y la crisis entre los equipos de Las Palmas de G.C. y El Doctoral, hacen que la HOAC General en 1976 reconociera la existencia de dos movimientos. Al poco tiempo Las Palmas alentada por José Suárez, Carmelo Ramírez, Antonio Guedes, Juan Marrero, Eduardo Barreto y Camilo Sánchez, entre otros, se separan del Movimiento quedando como oficial la HOAC del Doctoral, en el cual juega un importante papel Magdalena Alemán, de cuyo equipo original siguen siendo hoacistas los militantes Fausto Saavedra y Toñi Lozano.

 

3.- RECUPERACIÓN

 

Después de pasar por el desierto en compañía y con el apoyo de la HOAC de Tenerife, algunos curas como Mariano Medina, Esteban Velázquez y Manolo Medina, con el obispo José Antonio Infante Florido, la HOAC grancanaria es reconocida por la HOAC General como auténtico movimiento y se dispone a expandirse en Las Palmas de G.C. con el fin de consolidarse.

 

La prioridad que se marcan es: “Ser mundo obrero en la Iglesia, e Iglesia en el mundo obrero”. Fausto inicia un equipo, surgiendo otro más que se denominaron A y B, renombrándose posteriormente como equipo de San Roque: Isidoro Sánchez, Juan Gómez, Marisabel Franchy, Antonio Toledo..., fueron miembros claves para la extensión del movimiento. 

 

El primer equipo no logró permanecer, quedando de éste Vicky Carballo trabajadora y sindicalista incansable. También en el sur se emprende la iniciación sobre el año 1981. A su vez el equipo de Lanzarote que contaba con ocho militantes se incorpora a la IV -Asamblea General en 1993. Permaneció la HOAC es esa isla durante 10 años hasta que se disolvió.

 

4.-ETAPA COMO ZONA CANARIA

 

Con la incorporación del equipo de San Roque a la asamblea al igual que Lanzarote, se retomó la coordinación entre las islas. Se realizan asambleas conjuntas y se elaboran las Bases y Estructuras de Funcionamiento Interno Canario (BEFIC) tomando como referencia los Estatutos del movimiento y adaptándolos a nuestras peculiaridades.

 

Partiendo de la realidad insular, la HOAC de la Diócesis funciona como HOAC de Gran Canaria y como HOAC de Lanzarote, refrendándose por la HOAC General. Junto a la necesidad de iniciar la HOAC en los años 80 se volcó en la dinamización de la Coordinadora del Achamán, en la construcción de la iglesia canaria y en estar presente en el movimiento obrero canario. Sin dejar por ello de mantener la vinculación con la HOAC de Tenerife.

 

5.- HACIA LA CONSOLIDACIÓN

 

La iniciación de la HOAC da lugar a una primera etapa de equipos como Las Rehoyas, Guanarteme, la Isleta-Casablanca, Vegueta, al disolverse San Roque e incorporarse sus miembros en los nuevos equipos existentes.

 

Eclesialmente junto al Achamán y la Coordinadora de Movimientos participamos del Sínodo Diocesano, en Pastoral Obrera y Apostolado Seglar.

Se continúa con la presencia en las organizaciones sociales, sindicales y políticas.

 

Con el tiempo surgen más equipos y se disuelven por diversas circunstancias de la vida de los militantes tantos otros Rehoyas, Pardilla I, Pardilla II, Grupo Y, Vegueta, Engoe, Guiniguada llegando incluso a iniciarse sin éxito la HOAC de Fuerteventura.

 

En la actualidad seguimos queriendo ser “mundo obrero en la iglesia e iglesia en el mundo obrero”. La HOAC de Gran Canaria cuenta con siete equipos (Ayatima, Chinique, Guanarteme, Pardilla, Tagoror, Trapera e YR) cuenta con 39 militantes y dos equipos en iniciación y dos de sus miembros han sido responsables de la HOAC General.

 

La HOAC de Gran Canaria cuenta con casi cuarenta años de historia y por ella han pasado más de 500 militantes, que aunque no siguen militando activamente, siguen siendo simpatizantes del movimiento y participan en sus ambientes con esa impronta que el movimiento nos deja.

 

Tenemos una ardua tarea por realizar, en la confianza y ejemplo de Jesús Obrero y muchos hombres y mujeres trabajadores y cristianos que nos han precedido. Y como decía el primer militante hoacista, Guillermo Rovirosa, en el trabajo y en el altar nos encontraremos.

 

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