Ante lo pequeño...

Mateo 18, 1-5.10 dice:

  En aquel momento los discípulos se acercaron a Jesús para preguntarle: "¿Quién es el más grande en el Reino de los Cielos?". 
  Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo: "Les aseguro que si ustedes no cambian o no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos. 
  Por lo tanto, el que se haga pequeño como este niño, será el más grande en el Reino de los Cielos. 
  El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí mismo. 
  Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial. 

Rovirosa dice:

  "¿Quién admira hoy lo pequeño, como explicación de lo grande, ni quién valoriza la reunión de los pequeños como composición de lo grande?

  Únicamente Cristo, que siendo Dios se hizo el más pequeño de los hijos de los hombres, nos enseña permanentemente la lección de valorizar lo pequeño. Los pequeños amándose entre sí formularán lo más grande de la Obra Creadora de Dios: el Cuerpo Místico de Cristo.

  Aspiramos muchos a fórmulas sociales maravillosas (más o menos mágicas) para transformar el mundo de la economía y de la política. Y, sobre todo, rápidas; porque tenemos mucha prisa.

  Si la recta razón no nos dijera que esto es absurdo, y la fe no nos enseñara con precisión que no se manifiesta así el plan de Dios, debería bastar la experiencia de los dos últimos siglos de la historia de la humanidad para que nos percatáramos de que se ha errado el camino. Y de que no se trata simplemente de desviarse más o menos, sino de hacer marcha atrás.

  A base de "lo grande" de este mundo, ni la naturaleza ni la sobrenaturaleza pueden construir nada. El príncipe de este mundo sí: construye toda clase de injusticias, dolores, guerras, lágrimas, luchas fratricidas, canibalismo...

  A base de lo pequeño la naturaleza construye el universo, y la sobrenaturaleza construye el Cuerpo Místico de Cristo.

   Y los de la HOAC cooperamos también a construir el mundo social de la Cooperación, como anticipo de la Ciudad de Dios"

("Algo grande", Obras Completas, tomo V, p.481)

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