DESDE NUESTRA EXPERIENCIA

Nuestra condición de militantes obreras cristianas configura nuestro estar en el mundo y para el mundo en la realidad concreta que nos toca vivir. Nuestra conciencia está siendo moldeada por Jesucristo, por la Doctrina Social de la Iglesia y por el proceso de formación y la vida comunitaria que nos ofrece la HOAC. Es esta conciencia la que nos lleva a estar comprometidas en las distintas organizaciones que los trabajadores y trabajadoras tenemos para promover nuestros derechos y posibilitar nuestra humanización y nuestra vocación a la comunión: Comités de empresa, Asociación de desempleados; Asociación de Padres y Madres son las plataformas elegidas para desarrollar nuestra acción política y promover con otros y otras caminos de promoción y liberación; de realización humana y de justicia con los trabajadores y trabajadoras empobrecidos.

Nuestra conciencia obrera cristiana nos exige y anima a descubrir los signos de esperanza que potencian y desarrollan nuestro proceso de humanización. Signos de esperanza que van surgiendo a través de organizaciones y personas con rostros concretos y en medio de una cultura dominante que sofoca y atrofia dimensiones fundamentales de nuestra humanidad. De igual modo nos exige y anima a descubrir la importancia de la cultura y cómo ésta determina la vida de las personas; una importancia que en nuestro contexto social actual supone darnos cuenta de que la perversión de la economía cercena nuestra condición de ser sujetos políticos, nuestros derechos sociales, y socaba nuestra humanidad; buena prueba de ello es la reciente aprobación de la Reforma Laboral que lejos de promover los derechos de las personas pretende calmar la insaciable sed de poder y beneficios de los mercados.

Transcurridas varias semanas de la Huelga General convocada por los sindicatos en contra de la mencionada Reforma Laboral en nuestro país, consideramos que es tiempo suficiente para echar una mirada retroactiva y comentar el proceso que vivimos hasta el 29M y valorar las repercusiones que ha tenido en nuestra vida de militantes obreras cristianas y en la vida de las personas con las que compartimos nuestra cotidianeidad y nuestro compromiso militante.

En los días anteriores a la huelga, compañeros y compañeras de comités de empresa y de asociación fuimos descubriendo la importancia de la participación activa en la huelga y también la de ayudar y animar a otros y otras a descubrir su conciencia obrera. No fue fácil. Nos dimos cuenta de la escasa conciencia ciudadana y política de nuestros compañeros y compañeras de trabajo. Una conciencia de clase dificultada por el individualismo y el consumismo que promueve nuestra cultura actual.

Nuestra preocupación y nuestro compromiso consiste precisamente en continuar desarrollando en nosotras y en nuestros compañeros y compañeras una conciencia obrera y política capaz de promover una cultura humanizadora en la que todas las personas puedan desarrollarse integralmente, como señala la Doctrina Social de la Iglesia. Sin embargo, a menudo nos preguntamos ¿Cómo continuar en esta lucha sin desanimarnos? ¿Cómo mantenernos en nuestros compromisos en medio de la indiferencia de muchos de nuestros compañeros y compañeras y de la opresión de los poderes establecidos? Sabemos que la clave está en Jesucristo y en su invitación a la alegría y al entusiasmo; en su invitación a la comunión en el amor…

Y es esta la clave que nos permite compartir las semillas de humanidad y de toma de conciencia obrera que descubrimos durante la jornada de huelga: muchos compañeros y compañeras renunciaron a parte de su salario para solidarizarse con otros y otras que ni siquiera se pueden plantear su derecho a la huelga puesto que no tienen ni siquiera trabajo. Otros y otras acompañaron y animaron en las puertas de sus puestos de trabajo durante la jornada. Las actividades promovidas por tantas asociaciones, sindicatos y colectivos sociales en defensa de los más empobrecidos y la participación activa de los asociados en la Huelga General. La gran masa humana que recorrió pacíficamente pero también reivindicativamente las calles de nuestra ciudad el 29 de Marzo. No fue en vano.

Todo ello nos anima a continuar en nuestros compromisos por un mundo mejor. Como diría nuestro Rovirosa:¡ AHORA MÁS QUE NUNCA!

EQUIPO AYATIMA

 

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