Por amor a la justicia

La experiencia cristiana de Dorothy Day y Simone Weil es profunda y ambas la han descrito con belleza, apasionamiento y con una sorprendente originalidad.

Desde sus infancias, tan diferenciadas, se muestran sensibles ante lo religioso cristiano, pese a qaue se declaran ateas en su adolescencia y primera juventud y critican a las instituciones eclesiales por favorecer a los privilegiados y abandonar a sus suerte a los desposeídos, muy particularmente a la clase obrera. Ambas experimentan en su juventud profundas vivencias personales de encuentro con Jesús que marcan un punto de inflexión en sus vidas. Ambas sitúan el trabajo humano en el centro de su espiritualidad.

Su compromiso público no aboga por la violencia ni busca imponer sus creencias: se concreta en trabajar por la justicia social y en comprometerse políticamente desde abajo de forma no-partidista, compartiendo la vida de los excluidos.

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