Evangelio en la calle

 

Decir Evangelio es decir calle y decir calle es decir Evangelio. La fuerza profunda del Evengelio necesita de la calle como marco imprescindible para desplegar su gracia y su humanidad. Y la calle queda limitada en uno de sus despliegues más profundos si no cuenta con la lucidez del Evangelio. El Evangelio no puede estar nada más que en la calle y, por supuesto, no peude ser nada más que en la calle y, por supuesto, no puede ser nada más que transparencia y sencillez.

"Entones Jesús tomó la palabra y dijo: Padre, Señor del cielo y la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y prudentes, y se las ha dado a conocer a los sencillos. Sí, Padre, así te ha parecido bien" (Mt 11, 25-26)

Ese es el espíritu de estas reflexiones cuyo contenido se ha organizado en pequeños capítulos para una mejor y más fácil y rápida lectura.

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