Es hora de decir, y de repetir cada día, que "las necesidades de los pobres deben tener preferencia sobre los deseos de los ricos; los derechos de los trabajadores, sobre el incremento de los beneficios" (Juan Pablo II, Toronto, 14 de septiembre de 2004). Es hora, sobre todo, de vivir y actuar en consecuencia con este principio básico de humanidad.

En razón de nuestra fe en Jesucristo, a la comunidad cristiana la práctica de la caridad política se nos propone como camino de humanidad, en lo personal y en lo social: "El amor por el hombre, y en primer lugar por el pobre, en el que la Iglesia ve a Cristo, se concreta en la promoción de la justicia" (Juan Pablo II, Centesimus Annus, 58). El amor concretado en primer lugar en la búsqueda de la justicia para los empobrecidos. Vivir y proponer este camino de humanización es hoy fundamental. Los derechos sociales de los trabajadores y trabajadoras son un componente esencial del respeto a la dignidad de las personas y de la justicia debida a los empobrecidos. Defender los derechos sociales es un deber de justicia.

Esta reflexión de la Hermandad Obrera de Acción Católica pretende colaborar humildemente en la búsqueda de esos caminos de justicia.

Derechos sociales un deber de justicia

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